Hace un momento ha saltado Growl con un mensaje de Transmission que indicaba un download completado. En este caso me avisaba que otra temporada de Farscape se había completado:

La parte graciosa es que esta es una foto que acabo de tomar de una de mis estanterías:

Así es. Tengo todos los DVDs originales de Farscape, los he tenido desde hace tiempo ya y, sin embargo, prefiero bajarme la serie y verla cómodamente desde los ficheros ((Un disco Synology en red, compartiendo dos discos de vídeos, música y fotos; recogido por una Xbox a través de Wifi y visto a través de XBMC.)) antes que ver los DVDs ((Y estarlos cambiando y aguantando que algunos no tienen subtítulos o extras.)).

La gente, las discográficas, los tecnólogos están todos enfocándose en la calidad como el siguiente gran paso y diciendo que Blu-Ray o HD-DVD DVD son el futuro y yo me veo a mí mismo bajando versiones en menor calidad de DVDs que tengo porque me da pereza convertirlos y es mucho más cómodo verlo así que desde los discos.

Me recuerda un poco la guerra del vídeo en web en el que un puñado se peleaban por ofrecer calidad, streaming o DRM (Apple, Real y Microsoft, respectivamente) y de repente llega un desconocido (Youtube) con un códec de vídeo relativamente desconocido (Flash Video, FLV) y revoluciona todo demostrando que la gente no quiere realmente calidad sino inmediatez. La calidad se quiere sólo cuándo todos los demás factores son iguales.

Irónicamente sigo comprando DVDs, pero no se si seguiré haciendo esto de bajarme lo que ya tengo. A lo mejor sólo en series.

Debe ser una señal de que me vuelvo viejo el estar, cada vez con más frecuencia, cuestionándome no sólo al “sistema” sino ahora también a los que están en su contra.

Ya no puedo aceptar a pies juntillas ciertos fanatismos a los que en el pasado me habría subscrito en un parpadeo. Ya no puedo con la mano en el corazón adoptar la postura fácil del simple y plantarme “contra el sistema” ((“Porque tenemos que luchar por nuestros derechos, tío! No nos pueden hacer esto! Vivimos en un estado policial! Pasa el canutis, anda”.)) así sin más.

Esto viene porque, cada vez que sale el tema de la piratería, tengo gente corrigiéndome como en los peores días de lo políticamente correcto. “No es piratería” -te dicen-, “es intercambio de cultura”. Y me hierve la sangre porque, a mí, la demagogia me pone de malas venga de dónde venga y lo de “no es piratería” es demagogia pura.

Y dice la wikipedia (énfasis mío):

Demagogia (del griego, dmaggos, líder popular y dmos, pueblo) es una estrategia política que consiste en apelar a emociones (sentimientos, amores, odios, miedos, deseos) para ganar el apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica y la propaganda.

No es necesario explicar por qué el movimiento anti-piratería es demagógico porque ya ha sido tratado hasta la saciedad. Exageran sus argumentos, los supuestos crímenes que sufren y sus efectos mientras, al mismo tiempo, ignoran los beneficios indirectos de la compartición. Dado que esta es la gente que quiere cobrar dinero les ha tocado, por extensión, el papel de malos ((Es un poco como Hacienda, que es popular quejarse de ellos pero sólo los verdaderamente ignorantes desean convencidos que desaparezca.)).

Como ya tenemos a los malos es normal (recordemos que la humanidad prefiere sus bandos en primos múltiplos de dos) que quien se les opone sean los buenos. Los revolucionarios que sí entienden qué es lo justo y adecuado.

Es fácil pertenecer a los segundos. Sólo tienes que decir cosas como “SGAE caca”, “yo comparto cultura” y desde hace un corto tiempo “no es piratería si no hay lucro” pero en cuanto rascas dos minutos te das cuenta que hay tanta mezquindad, ignorancia, egoísmo y demagogia como en el otro. Es cómodo, también: Te da un colchón moral sobre el que apoyarte para hacer lo que harías de todas formas ((Es una lástima que no conozca ninguna palabra que traduzca, adecuadamente, el concepto de “self-righteousness“)).

No tiene sentido aquí hablar de la SGAE, el canon ni las demandas insanas de algunos “artistas” porque, al ser los malos, son el blanco de todas las críticas (las pensadas, las argumentadas y las viscerales) pero creo que alguien debe dejar claro que los que no somos “los malos” no somos, tampoco, peritas en dulce. Como mi problema hoy es la demagogia en los pedosperos ((De los cuales yo soy uno en acción, si bien no en agenda política.)) hablaré solamente del último argumento de moda: “No es piratería, es intercambio de cultura” ((Entiendo la necesidad de machacar un concepto no del todo exacto. Si lo repites lo suficiente lo vuelves la forma de llamarlo y con suerte cambias su percepción. Un poco como “Freedom Fighters”.)).

Trataré de resumir esto en algunas premisas cortas que para mí resumen mi postura:

Si lo harías aún sin saber que la ley puede estarte amparando, eres pirata ((Porque entonces la legalidad te es irrelevante.)).
Si lo hacías ya antes de aprender que puede no ser ilegal, eres pirata ((Yo lo he hecho y no lo oculto desde que uso Internet, en 1991. Y lo he hecho por igual en cuatro países, siendo ilegal en diferentes medidas en los tres.)).
Si compartes de todo, cualquier cosa además de audio, vídeo, imágenes o texto, eres pirata ((Igual que ir a 120Km/h en todas las carreteras te hace un conductor imprudente, aunque en algunas sea legal.)).

Porque si te has bajado un juego de la “plei” (o un antivirus, o un número de serie del emule) eres un pirata y no dejas de serlo cuando haces otras cosas.

Por otro lado, si sólo compartes música o películas. Si lo haces sólo después de que te aseguraste que es 100% legal ((O al menos eso te han dicho y les crees.)). Si lo haces sólo con lo que piensas que es cultura ((“…y que crees que debería compartirse”, estoy tentado a añadir, pero estoy en contra de piensan que pueden decidir qué es cultura y qué no. Si defiendes “la cultura” defiendes por igual a las Spice Girls, la filarmónica de londres, los gaiteros escoceses, el reggaeton, David Bisbal y a Delfín.)) entonces, y sólo entonces, estás “compartiendo cultura” y no eres un pirata.

¿Por qué esta actitud? ¿Por qué este ataque contra los que no quieren ser etiquetados como “piratas”? Simple, porque al centrarse en este estúpido tema están jugando el mismo juego que sus opositores al limitarse a definiciones inadecuadas que no aplican a un contexto moderno. Lo sabemos para otros idiomas (la mayoría de los “no piratas” felizmente utilizan “The Pirate Bay“) pero se nos olvida para el nuestro porque pensamos que hemos encontrado un “ángulo” para defender lo que hacemos.

Y sí, mi definición hace que prácticamente todo el mundo sea pirata. Es a propósito. Ese es el punto. Serlo (y aceptarlo) hace que la discusión se centre donde realmente está el problema.

Mientras vuestra discusión tenga tiempo para elaborar tratados de que no sois piratas porque “compartís cultura” estaréis luchando una batalla perdida porque lo único que hace falta, entonces, es modificar dos párrafos en la ley y todos vuestros argumentos se irán por los suelos. Lo importante no es si es piratería o no, que no deja de ser una palabra que nunca fue adecuada y que jamás debió volverse una definición cuasi-legal. Lo importante es la revisión de la adecuación de estas leyes a un contexto moderno, no cómo se etiquete a la gente (lo cual será relevante cuando se gane la primera parte de la batalla: Que se revisen las leyes).

Mientras os distraigan con la zanahoria en un palo que es discutir si es “piratería” o “compartir cultura”, mientras os fuercen a dedicar horas a escribir por qué es “copia privada” y que eso no es ilegal ellos están afincando las bases de las leyes que luego estarán protegidas contra tal retórica (y demagogia). Los cimientos de leyes que permitirán que Internet deje de ser lo que la ha hecho grande ((Lo que ha hecho que en 10 años se vuelva un medio indispensable para la sociedad, donde en los 30 años anteriores no fue más que el equivalente electrónico a un boletín de anuncios, un archivador compartido y un sistema de mensajería electrónico)) y que las productoras de medios se hagan con lo poco que les falta para tener todas las cartas en sus manos.

NOTA: Puede que edite esta entrada en el futuro porque, excepto en una segunda pasada para ajustar formato y enlaces, no me he fijado del todo bien en cómo la he escrito. Prometo, sin embargo, no cambiar mi postura :)

He cambiado mi Sony-Ericsson Z5201i por un Nokia e65. Maldita la hora.

He caído. He sido víctima del Marketing. Me he dejado llevar por el N73 que le han dado a Itzel para la oficina. He metido la pata y ahora me toca apechugar al menos 1 año en castigo.

e65.jpgCuando empecé a utilizar teléfonos móviles, hace casi quince años, me paseé por todas las marcas. Utilicé los ladrillotes con batería aparte, los primeros terminales manuales y durante mucho tiempo usé el, entonces, revolucionario StarTAC de motorola. Hace unos 7 años utilicé mi último Nokia ((Como bien dice Algernon en twitter, “Nunca volverán a hacer un móvil tan bueno como el Nokia 3210”.)), y no volví a usar Nokia por razones que, hasta esta última semana, había olvidado. Desde entonces fui fiel a SonyEricsson.

Últimamente sentía que Sony-Ericsson no me daba novedades. Que no tenían el mismo ímpetu que hace tiempo y que habían caído en la maldición de Sony y su jurásica estructura corporativista que impide que haya innovación real. Así, decidido a ponerme otra vez un teléfono decente, me puse a ver qué había.

Influenciado en parte por opiniones de otros, en otra parte por la publicidad, aún en otra por el recuerdo de aquellos nokia de pantalla monocromática con su impecable sistema operativo y en parte porque, admitámoslo, su diseño exterior es de lo más atractivo que hay, me las arreglé para obtener un Nokia e65 (la lógica siendo que me gustaban tanto el N73 como el e65 y siempre podría cambiarlo con Itzel si no me gustaba).

Que fiasco y que desilusión.

Nokia, resulta, dejó de ser una marca que me gustara porque, al igual que le pasa a Sony con sus Vaio y antes con sus Clié, tiene una desconexión entre sus diseñadores industriales, sus programadores de software, sus diseñadores de interfaz de usuario y sus probadores finales. Da la impresión de que los diferentes grupos que entran en juego para traer al mercado un producto no se hablan entre sí ni intentan que los equipos parezcan una sola cosa. El resultado final es un hardware chulo pero mal aprovechado y un sistema operativo cuya prioridad no es hacerse uno con su hardware para que el uso sea transparente.

Logo Fast GoodCerca de mi oficina hay un Fast Good ((Juego de palabras que el listo de Adriá piensa que se pierde en sus compatriotas. Viene de la frase “You want it Fast, Good or Cheap?, you can pick two“. Implícitamente te deja claro que te vas a dejar los riñones empeñados en el lugar.)), uno de estos locales de comida supuestamente rápida de Ferrán Adriá. La idea, se supone, es dar comida rápida que además sea de buena calidad. El problema es que aunque uno está dispuesto a sacrificar precio la velocidad y calidad tienen que ser muy superiores.

Es una intención admirable y casi es posible perdonar que todo cueste el doble que en cualquier otro sitio. Es, al fin y al cabo, comida rápida de Ferrán Adriá (“Mr. Tengo el Mejor Restaurante del Mundo”.

Sin embargo varias cosas parecen haber fallado entre la idea que debe haber bosquejado en una servilleta Ferrán y la ejecución final. Hablando con gente del lugar parece ser que el consenso es el mismo: La idea es buena, la comida es buena, todo se cae en la entrega final.

Veamos. Lo bueno que tiene es que el sitio, aunque frío, es estéticamente agradable. Hay una sección de fríos antes que, si ignoras que pretenden venderte un zumo de naranja chico por 5 euros y un sandwich hecho con medio pan bimbo por 4, tiene cosas sabrosas. Las opciones se ven buenas y las combinaciones interesantes. Dan ganas de comerse algo.

En la carta hay combinaciones inesperadas para un sitio de comida rápida: Pollo con couscous, hamburguesa de setas con mozzarella, huevos fritos con jamón ibérico.

El problema empieza a surgir cuando descubres que la atención al detalle y la estética no ha llegado más lejos que la definición del menú y el resto de la experiencia es despreciable.

Empezando por las colas interminables y lentas, que van a parar a una caja de cada cinco abierta, a un cajero de mala gana que, como los guardapuertas de las discotecas de lujo, te trata como si te hiciera un favor pero realmente no merecieras estar ahí.

Yo: Hola, me da un sandwich de York con Queso, unos huevos fritos con jamón y un refresco para llevar, por favor?
Cajero Desafectado: Se nos ha acabado el York ((A quién se le puede acabar el York, por Dios.)). En su lugar hay uno de Berenjena ((Berenjena. Mi némesis vegetal por excelencia.)). El refresco lo agarra Ud. de la nevera antes de venir a la cola ((El tono implicaba que la cola se tenía que hacer de nuevo si el contenido de la cesta cambiaba.)). No le puedo dar los huevos para llevar ((Pedí explicación sin suerte. “Los huevos no los podemos poner para llevar.”)).
Yo: Ehrm. Bueno, vale, dame una hamburguesa pepita con patatas y cóbrame una coca-cola, que ya la pillo ahora. Para llevar.
Cajero Desafectado: Son 14 euros.
Yo: Ouch. Ok. Te pago con tickets-restaurant.
Cajero Desafectado: Vale. Recibo 16 euros en tickets. No le puedo dar vuelto.
Yo: Jodo. Pues nada, de ahí iba tu propina.

El señor Cajero agarra dos euros y los mete al bote y yo me quedo con la boca abierta y decido tomar mis cosas y largarme de ahí. Acabo de recordar que no me gusta comer en Fast Good y admito para mis adentros que la culpa ha sido mía por ir. Estoy pagándolo.

Pasan 20 minutos ((No. No exagero.)). Finalmente llega mi hamburguesa (fría) ((La hamburguesa de Fast Good está hecha específicamente con una carne jugosa con grasa especial para darle un sabor único. Lamentablemente eso significa que si se deja enfriar adquiere una capa blanquecina mantecosa por afuera que sólo se quita recalentando.)) y mis patatas (frías). Meto mi refresco (caliente) en la misma bolsa y me vuelvo a la oficina a comer.

Lo peor de Fast Good es tal vez la sensación de potencial desperdiciado. De una buena idea olvidada durante su ejecución. La comida suele retener suficiente sabor en su criogénico estado como para isinuar a que estaba realmente buena recién hecha ((Aunque sobrevive mal a un microondas.)). El lugar es casi tan bonito y cómodo como para no prestar atención a que el clima está puesto en modo “Tundra Siberiana”. La variedad étnica del personal es admirable y casi hace olvidar el hecho de que tienes que repetir cuatro veces casi todo lo que pides ((Yo he ido a apuntar con el dedo en la carta de la pared lo que quería.)) y que tus platos suelen acabar en las mesas de otros. Tal vez lo más deprimente es ver tu hamburguesa esperando en la ventana de la cocina, el humo de su calor siendo cada vez más tenue, mientras los camareros pasan a su lado una, otra y otra vez, para luego cogerla y pasar enfrente de tu mesa una, otra y otra vez con ella en manos, incapaces de seguir incluso su propio sistema de darle al cliente una banderita con un número.

Lo más mencionable es que el lugar, aún así, nunca está vacío. A la gente no le termina de gustar pero sigue yendo. Supongo que es lo mismo que me pasa a mí, que se me olvida que no me gusta el sitio y al tenerlo tan cerca me dejo llevar por lo que promete y no, realmente, por lo que provee. Nunca he encontrado a nadie en Fast Good que diga que está bueno pero seguimos yendo. Tal vez porque no tenemos opción.

Lo que realmente debería pasar es que me deberían de abrir un Alfredo’s Barbacoa en la puerta de la oficina. No será bonito de ver. No serán hamburguesas de diseño pero madre mía, que buenas que están y, si tienes suerte, Alfredo se sentará contigo, botella de Southern Comfort ((Un whisky dulce y con naranja.)) en mano y con las Dixie Chicks a todo volumen en la tele, y te contará, en su español fracturado, sus aventuras.

Probando la opción de crear Web Clips en Leopard ((Irónicamente, la “chorrada” que más inútil me parecía.)) he aprovechado que tenía abierta parece la página de Ale, que tiene una insana obsesión por las carteleras de televisión para ir a la página de las carteleras y hacerme un widget diaria.

Supongo que hablaré de los Web Clip Widgets ((Baste decir que si pueden pillan un elemento automáticamente, utilizando el ID de CSS. Inteligente, práctico y sin reinventar la rueda. Obviamente mientras mejor programada la web y más semántica, más se beneficia el usuario y su Web Clip.)) más adelante ((Si utilizas Tiger puedes usar Dash Clipping para reproducir la funcionalidad.)), pero no puedo dejar de comentar sobre la cartelera que me apareció y que, deduzco, es representativa de la norma en la televisión española ((Lo digo así porque yo no suelo ver la televisión abierta ya. Entre la X-Box con XBMC y el PVR que graba los programas automáticamente, no se realmente lo que pasan o a qué hora.)):

Cartelera de La Guía para el 30 de Octubre

No se qué decir. De verdad. He escrito cinco veces sobre esto y termino borrando. Desisto.

¿Escenas de matrimonio? ¿De verdad? ¿En primer lugar? Una serie cuya única gracia es que las parejas se tratan de forma insultante y despectiva, se desean la muerte repetidamente y, en general, se desprecian todo lo posible.

¿En segundo “Yo soy Bea”? Ojalá pudiera decir algo que reflejara cómo se me revuelve el estómago.

Normalmente cuando hago rips de mis DVDs para poner en mi disco en red y poder ver en la X-Box utilizo el Handbrake y de forma ocasional el MacTheRipper ((Por cierto, la versión 3ß de ‘Mac The Ripper’ funciona con Leopard, combate un nuevo tipo de protección contra copia y funciona mucho mejor pero, por alguna razón extraña, los desarrolladores sugieren una “donación” de 50 dólares para utilizarla así que no puedo recomendarla. No la uso tanto como para justificarlo.)).

El otro día, buscando a ver si había algo nuevo me puse a buscar “DVD Ripper Mac” y me sorprendió la cantidad de sitios que parecían ofrecer su propia herramienta.

Algo raro pasa aquí“, me dije mientras abría páginas y páginas y los pantallazos que mostraban parecían ser muy similares y el precio siempre idéntico.

Así pues, me puse a bajar los “Mac DVD Ripper” y, mira tú por dónde, todos son el mismo programa pero “personalizado” a cada sitio, que le pone su propio icono y su propio nombre.

Es como si alguien haya hecho un programa “marca blanca” y lo venda a otros para ponerle su logo y su nombre.

Los que bajé fueron ((Pongo enlace a pantallazos de los sitios, que no puedo con la consciencia tranquila enlazar a los sitios.)):

El programa como tal es monstruoso, inestable, incompatible con Leopard, incapaz de manejar DVDs de múltiples regiones y tiene un olor inconfundible a “Aplicación de Windows portada de mala manera”. La única forma de hacerlo funcionar es cargando una carpeta VIDEO_TS porque con los DVDs normales se atraganta.

Pensaba tomar varios pantallazos, pero sólo he podido hacerlo de la pantalla inicial. El programa insistia en caerse si intentaba cargar un DVD (lo cual es más o menos el punto del programa).

Si has llegado aquí buscando un ripeador de DVDs en Mac la recomendación sigue siendo la misma: Handbrake (incluso para Windows, si esto es a lo que se enfrentan sus usuarios).

Un efecto inesperado de activar Coverflow de Leopard en mi carpeta de episodios de TV: Que se nota que los subtítulos no son estándar sino hechos por aficionados:



Haz clic en la imagen para verla completa.

Como se puede ver, de tres episodios de “My Name Is Earl” (4, 5 y 6, respectivamente) se puede ver que empiezan en exactamente el mismo sitio y que coverflow al mostrar la imagen y el subtítulo ((Decodificación de AVI e interpretación de subtítulo formato SRT cortesía del buen Perian, indispensable en cualquier instalación de Mac OS X que se precia.)) muestra tres textos ligeramente diferentes:

  • Everytime something good happend to me
  • Every time somethin’ good happened to me,
  • Everytime something good happened to me,

Esto sólo refuerza lo que ya sabemos: Los subtítulos de aficionados están bien pero no tienen el mismo estándar de calidad que exigiríamos a un producto comercial. Si alguien sacara un producto comercial con la comodidad que nos dan la combinación de RSS + Torrent + Subtítulos por un módico precio (yo pagaría felizmente un euro por episodio o 10 euros por adelantado por temporada) es posible que varios se apuntaran.

Eso sí, tendrían que sacarse la cabeza del trasero, limpiarse las gafas de lo que se les haya pegado y darse cuenta de que compiten contra algo que actualmente vale CERO euros por lo que no lograrán remontar ofreciendo limitaciones por mayor precio sino manteniendo la comodidad y libertad y ofreciendo calidad sin sacrificios. Confiar en que la gente querrá pagar porque un producto lo vale, no porque no tiene opción.

Aún así estos subtítulos sirven perfectamente porque, seamos sinceros, no queremos algo que cueste, tarde pero sea excelente. Queremos algo rápido, que no cueste (o cueste muy poco) y que sea lo suficientemente bueno.

¿Por qué se baja la gente screeners que se ven fatal? ¿Por qué se bajan subtítulos cutres? Las productoras no entienden que esto se hace porque las prioridades de la gente son totalmente diferentes de lo que ellos insisten que son.

No será posible. La forma de combatir de esta gente no es abrirse sino intentando que los demás se cierren.

Son una pandilla de mafiosos y la culpa es nuestra.

Y cierro esto que ya me he vuelto a ir por la tangente…

Esto es a lo que se dedica constantemente mi conexión de ADSL estos días (cuando no la estoy usando yo, claro):

Montones de tiempo libre

La gracia es que entre ((Donde “esto” es TVShows bajando los episodios a los que estoy “subscrito“, controlados desde TVForecast para tenerlo un poco controlado. Renombrados por TVRenamer.pl y que baja vía Torrent el Azureus, con subtítulos bajados con SubDownloader de OpenSubtitles.org y puestos en mi disco en red Synology DiskStaton DS-106j que comparte en red WiFi con XBMC (imágenes) en la XBox.)) esto ((Y esto está mucho más automatizado de lo que parece, increíblemente.)) y el PVR ((Siemens Gigaset M740AV de InOut.tv.)) mi televisión no se ha vuelto sino un visualizador de contenido. Me he vuelto totalmente independiente de horarios, publicidad o cadenas de televisión. Veo lo que quiero, cuando quiero siempre y cuando ya haya sido transmitido en algún sitio.

No te das cuenta cuánto habla la gente de publicidad y programas que supuestamente “no les gustan” hasta que dejas de “zapear“. De repente en la hora del café en la oficina no sabes de qué hablan. No sabes cuándo pasan los programas que el PVR graba solo y recibes tus noticias por Internet.

Definitivamente, si este no es el momento perfecto para definir un nuevo formato de distribución de contenido que beneficie a los usuarios entonces pasará y ya no habrá forma de rescatar la nueva mentalidad.

Como ya hemos comentado antes, los que venden y producen el contenido ((Con la intención de ganar dinero con ello, muy justificadamente.)) tienen que entender que la experiencia que ofrecen tiene que ser, por lo menos, tan buena como la que se puede obtener gratuitamente. Si no es que ni siquiera hay una batalla que librar. Cada vez más gente decide dar el paso al área de moral gris ((Y cada uno hacemos nuestras excepciones. Yo compro mis libros y mis DVDs, aunque baje mis series o películas no disponibles de otra manera. Otros ya no pagan por nada si puede evitarlo)) que implica bajarse los contenidos en vez de obtenerlos “legítimamente” ((Para un valor dado de “legítimo“.)) y evitar pagar por ellos.

Hoy hemos ido al OpenCor a comprar cositas para la comida y he visto el DVD de 300 ahí en la caja, mirándome con ojos invitadores. Mientras la mama miraba hacia otro lado lo he metido en la cuenta y la hemos visto esta tarde ((Eduo: “¿Cómo? ¿No lo habías visto? No, no. Ya lo teníamos desde hace tiempo. Claro que no lo acabo de comprar, ¿por quién me tomas?”)). Un día de estos que tenga un rato libre veré algo del segundo disco ((Itzel sabe que me gustan las ediciones especiales y ella misma me las escoje pero, como bien insiste, no se explica por qué si nunca tengo tiempo de ver los extras.))

((Imagen tomada de Amazon.co.uk, donde no son idiotas y no ponen la imagen real, llena como está de publicidad y carteles, aunque se puede ver en el concurso de Uruloki))

Lo importante es que al ir a abrir el DVD para ponerlo en el reproductor me ha llamado la atención ver que, cada vez más, el arte y la imagen de los DVDs está perdiéndose para dar lugar a algo que no me está gustando nada. Aquí hay una foto de mi DVD de 300, si no es obvio lo que choca con el diseño del disco haz clic para ver un cómodo acercamiento:

Pues sí. Esas criaturas que tanto estiman al consumidor. Que tanto intentan cuidar a los que obtienen de forma legítima su música, sus películas y sus series de televisión. Las grandes productoras una vez más presumen de mano izquierda y demuestran no entender cómo funciona el público, los mercados y la imagen.

¿A qué nos recuerdan los letreritos anti-piratería de estos DVDs? A esto:

((‘Su Tabaco, Gracias‘, ©Jorge Louzano Penalva, en Flickr))

No les basta con ponernos letreros antipiratería en toda la caja, en las contraportadas y en el vídeo mismo ((Siempre insistiré en la futilidad de poner una advertencia que sólo le saldrá a los que hagan las cosas como deben hacerse. Es como poner sistemas anti-copia en los juegos en que son hackeados por los piratas pero sufridos por los que han pagado por el software.)) sino que ahora la mitad del CD está llena de leyendas y avisos también dirigidas a un posible porcentaje de gente que pueda cobrar por reproducir el DVD.

Las productoras de DVDs han decidido que la mejor forma de hacer atractivo su producto es ponerle el mismo tipo de letreros que se asocian con el producto de peor imagen pública hasta ahora en el S.XXI. Los mismos letreros que la gente ha asociado con mensajes tipo “Este producto te puede matar” y “Este producto produce cáncer en los niños”. La gente que hace este DVD ha decidido que les compensa afear todo su producto con tal de tener un pie legal con el cual intentar apoyarse por si algún día quieren perseguir a un chaval que alquile su DVD.

Y en esa reunión, donde estas lumbreras decidieron que esto era buena idea, no hubo nadie que levantara la mano y les recordara la razón que hemos estado usando durante años (y cada vez con menos credibilidad) los que seguimos comprando DVDs originales ((No es sorpresa que cada vez seamos menos.)).

Que alguien les recordara que la gente compra algo original (y con más razón una edición especial) porque quiere sentir que obtiene algo superior y que si la calidad continúa sacrificándose (no se nota, pero la impresión de este DVD está muy pixelada), que si continúan metiendo trailers en los DVDs que no se pueden saltar (irrelevantes a los 6 meses de fabricado el DVD), que si continúan INSULTANDO a los que pagan por sus productos no hacen sino quitarnos argumentos si algún día alguien nos pregunta por qué lo hacemos.

Y algún día, a este paso, dejaremos de hacerlo. Al menos usando torrents y mulas hay menos hipocresías de por medio.