Sudaca de la Costa Blanca

Normalmente no suelo hablar de mí por aquí. En parte porque no me es fácil y en parte porque no me gusta editorializar (contra lo que pueda parecer). Sin embargo han habido algunas conversaciones en estos últimos días que me han hecho pensar ciertas cosas y creo que puede haber otras personas que opinen de forma similar a mí.

Yo me encuentro en una situación poco usual. Nací en España y a todos fines soy español pero desde muy pequeño me fui a vivir a Venezuela primero y a México después. Hoy en día, a tres años de haber vuelto a la península me sigue costando convencer a la gente que conozco que si, que realmente nací en España (aunque haya sido en un sitio tan inesperado como Benidorm) y que sí, que ya se que tengo acento “sudaca”, como tan sutilmente me lo han definido.

Y aquí, en lo que no debería ser más que una anécdota simple y sin mayor mérito, es donde se complican las cosas.

En estos tres años me he encontrado conque el hecho de que tenga acento hispano-americano (porque la mayoría no pueden ubicarlo como mexicano) me ha significado perder entrevistas de trabajo, un trato inferior en tiendas, bancos y servicios por teléfono y, en una ocasión memorable, perder el alquiler de un piso aunado a una clara implicación de que mi documentación era falsa porque estaba claro que yo no era español.

¿Porqué es especialmente triste esto? Porque en el momento que la gente se convence (y esta es la palabra exacta) de que SÍ soy español entonces la actitud gira 180º y empiezan a compartir conmigo, supongo que asumiendo que comparto su opinión, sus opiniones con respecto a hispano-américa y a los inmigrantes que vienen de allí.

Ahora bien, no soy yo alguien que diga que el mundo es perfecto en ningún país y mucho menos en los que yo he vivido pero, tal vez por haber vivido en varios, mi perspectiva es diferente. Nunca me dejará de asombrar la facilidad con la que estas inmensas generalizaciones se me mencionan como si por el hecho de no ser de allí signifique que deba compartirlas automáticamente. La gente se molesta cuando puntualizo que no, que no toda latino-américa puede pasarse por el mismo tamiz y que no, tampoco a toda la gente de un mismo país puede hacérsele eso.

Una de las consecuencias de haber vuelto a España (soy re-patriado, por lo visto) es que puedo ver mi propio país con ojos diferentes y que me es más fácil ser crítico en cosas que para los demás, por fuerza de la costumbre, es invisible ya. Esto deberia significar que podría caer en la categoría de “extranjero en la propia tierra” pero en realidad es algo que me suele gustar. Me ha gustado siempre ver todos los lados de lo que tengo enfrente mío y esto no es diferente pero también me ha acarreado problemas en un país en el que el deporte nacional es tomar bandos en una discusión y hacer todo posible esfuerzo por hundir al lado contrario (la técnica más común es ver quien puede discutir más alto, preferentemente descartando todo lo que diga el contrario sin intentar siquiera rebatir sus argumentos y, de ser posible, menospreciándolo por tener su opinión). Con frecuencia me he retirado de conversaciones simplemente porque, visto desde afuera, es totalmente fútil y una pérdida de tiempo el constantemente sostener discusiones en las que ninguno de los interlocutores contempla la posibilidad de ver las cosas de forma diferente.

A lo mejor te preguntas porque suelto todo esto, a las 2 en punto del lado oscuro del desayuno, y no tengo realmente una razón. Desde hace un tiempo lo había estado pensando y algunas situaciones de la última semana me han hecho escribir la parrafada que (probablemente no) acabas de leer.

No lo sé, a lo mejor algún día seré más específico. A lo mejor algún día comentaré las cosas que me chocan de mi país y las que pienso que otros hacen mejor. A lo mejor algún día hablaré sobre la ridícula animadversión hacia el idioma inglés (donde se intenta usar por todos lados pero es literalmente un orgullo hacerlo mal y cualquier crítica provoca una discusión estúpida que nada tiene que ver con el tema) y el doble-estándar al que se somete a este idioma (corregir el inglés de alguien está mal visto, pero no corregirle el francés, portugués o catalán). O sobre como puede acabarse la conversación de forma incómoda si no conoces ni te interesa el nombre del delantero izquierdo del Real Madrid o qué tiempo ha hecho Fernando Alonso en las pruebas de Monza.

En fin, buenas noches.

EDIT: Un año y medio después me encuentro con esta entrada de nuevo por casualidad buscando otra cosa y veo que, entre palizas, vídeos y manifestaciones en los medios, las cosas no han cambiado. Que no han mejorado. Que si encuentras a alguien que sepa ver mas allá del patrioterismo (recordemos: No es Xenofobia, es Racismo. Si fuera xenofobia se trataría mal también a alemanes, ingleses y suecos) tienes que cuidarlo porque NO es la norma.

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