Y me pregunto yo…

¿Qué le deben haber dicho al fundador de Ikea, Ingvar Kamprad, cuando le dijo a su familia lo que quería hacer?:

IK: “Bueno, creo que ya está bien de vender relojes y baratijas… Voy a vender muebles”
Familia: “¿Hmm?… ¿Y de donde los vas a comprar?”
IK: “No, no. Los voy a diseñar yo.”
F: “Uy, ¿estás seguro? ¡Pero para eso necesitas fábricas!”
IK: “No, no. Ya lo he pensado. Yo le doy unas tablitas, una hojita de papel y un nombre gracioso con sîmbølös raros a la gente y que ellos se los armen solos”.
F: “…”
IK: “¿Qué pas’?”
F: “Tú estás loco. ¿Esperas llevarles unas tablas a su casa y que ellos se armen un mueble con una hojita y que además te paguen?”
IK: “¡No, claro que no!”
F: “¡Ah! Pensé que que tendría que darte un par de lecciones básicas de comercio.”
IK: “No, no. Se los pienso poner en una bodegota y que lo pongan ellos mismos en un carrito, hagan cola para pagarlo y que se lo lleven como puedan. Y si puedo venderles salchicas en el inter.”
F: “… Hijo mío… Tú eres tonto. ¡Nunca funcionará!”

Y lo demas, como se dice… es historia.